La Macroplaza se construyó entre 1982 y 1984 sobre cuarenta manzanas demolidas del centro. Es enorme, moderna y conocida; y por eso mismo casi nadie se detiene en sus rincones. Aquí van diecisiete, ordenados para un recorrido de norte a sur.
Bajar al mausoleo subterráneo de la Explanada de los Héroes
Miles de personas cruzan la Explanada de los Héroes —el espacio abierto más grande de la plaza, casi 19,400 m²— sin saber que caminan sobre un mausoleo. Bajo el piso descansan los restos de héroes de Nuevo León. Es la parada que literalmente está bajo tus pies.
Imaginar la ciudad enterrada bajo la plaza
Durante la construcción de la Macroplaza se encontraron cementerios coloniales, restos de la Batalla de Monterrey de 1846 y cauces de ríos sepultados. La plaza moderna se levantó, literalmente, sobre capas de ciudad.
Lo que hay debajo →Buscar las lumbreras que delatan los túneles
Entre el debate sobre los túneles del Obispado y la catedral, hay respiraderos y lumbreras documentados en el subsuelo del centro. Saber dónde mirar convierte una caminata normal en una cacería de pistas.
Pararse bajo el "Homenaje al Sol" de Rufino Tamayo
En el extremo sur, a unos metros de MARCO, se levanta una escultura de acero de 25 metros y 30 toneladas que Tamayo concibió en 1980 por encargo del Grupo Alfa, en honor a los pueblos del noreste que veían al sol como un dios. La mayoría pasa de largo sin saber de quién es.
Esperar a que la paloma de Juan Soriano "abra"
La gran paloma blanca a la entrada del MARCO, obra de Juan Soriano, es el símbolo del museo. Detrás está el edificio de Ricardo Legorreta, una lección de luz y color que merece entrar aunque sea por el patio.
Cruzar el puente entre dos museos
El Museo de Historia Mexicana y el Museo del Noreste (MUNE) están unidos por un puente: dos museos, un solo recorrido, y una de las mejores formas de entender el norte de México sin salir de la plaza.
Entrar a la Capilla de los Dulces Nombres
Una capilla decimonónica casi escondida, hoy con arte sacro, que sobrevive entre la arquitectura monumental del centro. Es el tipo de lugar frente al que pasas mil veces sin entrar.
Leer en la Biblioteca Central Fray Servando
La Biblioteca Central del Estado, dedicada a Fray Servando Teresa de Mier, está dentro del conjunto de la plaza. Pocos visitantes la cuentan como parada; es de las más tranquilas.
Visitar el Museo Metropolitano, antiguo Palacio Municipal
El edificio que fue sede del ayuntamiento es hoy el Museo Metropolitano de Monterrey. La fachada que muchos fotografían por fuera tiene adentro la historia de la ciudad.
Ver el láser del Faro… desde lejos
El truco del láser verde de argón del Faro del Comercio, que gira 360 grados al anochecer, es no estar debajo: se aprecia mejor desde varias cuadras de distancia, donde se ve cortar el cielo sobre la ciudad.
El Faro, en detalle →
Tomar el Paseo Santa Lucía hasta Fundidora
Desde el costado de la plaza arranca un río artificial inaugurado para el Fórum Universal de las Culturas de 2007. Se puede caminar o tomar una lancha hasta el Parque Fundidora. Casi nadie sabe que el canal es completamente artificial.
Mirar de cerca la Fuente de Neptuno
Más allá de ser un punto de encuentro, la fuente —parte del conjunto inaugurado en 1984— tiene un programa escultórico que la mayoría solo ve de reojo camino al Faro.
Reconstruir los "edificios perdidos"
Para abrir la plaza se demolieron joyas como el Cine Elizondo (1943–1982), el Teatro Rex y el Edificio Sears. Caminar la plaza sabiendo qué estuvo ahí cambia por completo lo que ves.
Los edificios que ya no están →Cruzar a la Plaza Zaragoza histórica
Frente a la Catedral, la Plaza Zaragoza es el espacio público original del centro, anterior a la Macroplaza. Es el contraste perfecto entre el Monterrey antiguo y el monumental.
Encontrar el mejor encuadre del Cerro de la Silla
La plaza está alineada con el paisaje: hay puntos exactos desde donde el Cerro de la Silla, símbolo de Monterrey, queda perfectamente enmarcado entre los monumentos. Encontrarlos es medio juego, medio fotografía.
Entrar a la Catedral Metropolitana, el edificio más antiguo
Su construcción se prolongó de 1626 a 1899: casi tres siglos. Es el monumento más antiguo de toda la plaza y el ancla histórica del extremo sur, donde empieza el Barrio Antiguo.
Seguir caminando hacia el Barrio Antiguo
La última "parada" de la Macroplaza no está en la plaza: a una cuadra de la Catedral empiezan las calles empedradas del Barrio Antiguo. Es el cierre natural del recorrido y el inicio de otro completamente distinto.
Sigue explorando
La Macroplaza es solo el principio
El centro es la puerta de entrada a Monterrey. El resto de la ciudad —por zonas, por presupuesto y por tipo de día— está mapeado en Qué Hacer.
Ver qué hacer en Monterrey
Macroplaza